Si nos paramos a observar la Fachada de la Pasión, que fue encargada al artista catalán Josep María Subirachs en 1987, tiene una fuerte impronta, acorde al contexto arquitectónico en el que está integrada. Esta obra escultórica está enmarcada dentro del complejo monumental del templo Expiatorio de la Sagrada Familia, obra inacabada de Antonio Gaudí, cuyo comienzo fue en 1882. A día de hoy se siguen las tareas de construcción, sin visos ni fecha de conclusión.

Josep María Subirachs ante una de sus obras.

Volviendo a centrarnos en la fachada en cuestión, podemos encontrar una mezcla de dos estilos artísticos, el expresionismo y la abstracción metafísica, por tanto es una composición con cierto eclecticismo. Se busca transmitir una sensación de patetismo, acorde a la temática, la Pasión de Cristo, de donde se obtiene el título de toda la escena esculpida en la fachada.

Fachada de la Pasión, en el templo de la Sagrada Familia (Barcelona).

Si nos paráramos a observar y analizar toda la obra, podemos concluir que predominan formas y superficies geométricas, intrincados con los elementos más significativos de la obra de Gaudí.

Justo, cerca de la parte de la obra con la escultura conocida como el «Beso» (en la parte izquierda del pórtico de entrada), nos percatamos de la existencia de un cuadro, basado en el homónimo de Durero, integrado en su grabado «Melancolía I«.

Detalle de cuadro junto a la escultura del «Beso».

Subirachs, como hemos mencionado anteriormente, partió del cuadrado mágico de Durero. En primer lugar, escogió cuatro casillas (una de cada fila y de cada columna). A dichos números les restó una unidad.

Para finalizar realizó dos intercambios entre filas y, posteriormente, entre columnas. Intercambió la primera fila por la cuarta fila y la segunda fila por la tercera. Para terminar cambió la primera columna por la cuarta y la segunda columna por la tercera.

En este cuadrado «mágico» las filas, las columnas y sus diagonales suman 33. Y de igual forma que en el cuadrado mágico de Durero se pueden encontrar muchas sumas ocultas, como por ejemplo:

En referencia al número clave 33 podemos comentar que coincide con la edad a la que Jesuscristo fue crucificado. Además si paseamos por el interior de la Sagrada Familia podremos encontrar hasta 33 apariciones de este cuadrado «mágico» en detalles menores.

¿Y por qué me refiero al cuadrado de Subirachs como «mágico»? Pues porque en los cuadrados realmente mágicos no se pueden repetir números. De todas formas podemos meternos dentro de ese cuadrado «mágico» y buscar muchas más combinaciones casi mágicas.

Por último y no menos importante, agradecer a Jorge López Frías, profesor de Ciencias Sociales y gran amigo, por sus aportaciones artísticas e históricas en esta entrada nuevamente.

José Emilio López García
Profesor de Matemáticas

4 respuestas a “Pasión, encuadrando la obra de Subirachs”

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