En el reino de Aceró cae la noche y Tanausú, con la mirada perdida, piensa en el próximo encuentro «pacífico» con los invasores españoles y no olvida los recelos de algunos de sus hombres.

Cerca de él y provisto de una piedra, Adargoma traza un damero. Para terminar coloca 12 piedras blancas y 12 negras.

Bencomo, cada vez más interesado por los quehaceres de su compañero guanche, le pregunta: «Eso que dibujas, ¿qué es?». Adargoma levanta la vista y haciendo un gesto con su mano, le invita a sentarse dejando ese damero entre ellos. A continuación, le relata la siguiente historia:

«Intentaré recordar las palabras de mi padre, que fue quién me enseño siendo un niño a jugar a este juego que se conoce como «Jedres», amigo Bencomo. Y como todo juego tiene sus reglas:»

«Pero dejemos de hablar amigo, la mejor forma de aprender es jugar.»

Y mientras caía la noche en La Caldera de Taburiente, Bencomo ponía todo su ingenio para vencer a Adargoma. Sólo las estrellas y ellos, saben si lo consiguió.

Sólo me queda agradecer a José Manuel Espinel Cejas, divulgador y experto en juegos de inteligencia canarios, por dar luz y, sobre todo, sabiduría a esta entrada que intenta ser un pequeño homenaje matemático al Día de Canarias.

José Emilio López García
Profesor de Matemáticas

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